Si el bacalao no está desalado, deberemos ponerlo a remojo las 24 horas previas a cocinarlo, cambiando el agua cuatro o cinco veces. Transcurrido este tiempo, lo escurrimos y lo ponemos en otro recipiente con la leche durante 2 horas.
Limpiamos las acelgas y las ponemos a hervir en una olla durante 20 minutos, sin más agua que la que dejen después de lavarlas.
Pelamos y picamos los ajos y el perejil y los añadimos a las acelgas cuando falten unos minutos para finalizar la cocción, junto con un chorrito de aceite de oliva y sal. Removemos bien y dejamos que finalice la cocción.
Escurrimos el bacalao de la leche, lo enharinamos y lo doramos por ambos lados en una sartén con abundante aceite bien caliente y lo reservamos sobre papel absorbente.
En una fuente para hornear, disponemos la mitad de las acelgas, seguidas del bacalao y por último del resto de las acelgas.
Para finalizar, metemos la fuente en el horno, precalentado a 200º y dejamos cocer durante 10 minutos.